1 de abril: la guerra aclarada
1. ¿Debe celebrarse el 1 de abril? Depende, lo celebraremos los que defendemos la unidad y continuidad de la nación española; y se entristecerán los que se identifican con el frente popular o “bando rojo” (separatistas y sovietizantes fundamentalmente)
2. La guerra civil ha dado lugar a inmensa bibliografía sobre sucesos, personajes y detalles, también a estudios generales, que en su mayoría se pierden si clarificar lo esencial: cómo se llegó a la guerra y qué defendía cada bando.
3. Hoy, y creo que en gran medida por mis investigaciones, pueden darse por clarificados los dos puntos: a) la guerra llegó porque los partidos que compusieron el frente popular o bando rojo la quisieron, provocaron y emprendieron convencidos de que iban a ganarla. b) Los nacionales trataban de mantener la nación española, y los partidos del frente popular trataban de romper su continuidad histórica, unos disgregándola en varios estados y otros sovietizándola. Esta evidencia queda enmascarada de mil modos en multitud de estudios de izquierda y derecha.
4. Los fines del frente popular descansaban en el supuesto, vastamente compartido desde el “desastre del 98″, desde Ortega al PSOE, de que la España histórica había sido negativa, enferma y brutal, y su herencia debía ser demolida por una vía u otra para alumbrar una sociedad que se suponía mejor. Sin embargo conviene recordar los dictámenes de Gregorio Marañón y otros “padres espirituales de la república” sobre el bando rojo: “Irritante y constante mentira”; “Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez”; “Estupidez y canallería de estos cretinos criminales ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?”; “Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos”…
5. Las frases de Marañón no son expresiones aisladas, sino muy compartidas, incluso por el socialista Besteiro. Por otra parte, ya antes de la guerra el mismo Azaña, partidario de “demoler” la herencia histórica española, describía así a los republicanos: “política de amigachos, tabernaria, incompetente, de codicia y botín sin ninguna idea alta”. Estos dictámenes podrían aplicarse en gran medida a los partidos y políticos que hoy se identifican con aquellas izquierdas y separatistas.
6. Al tremendo confusionismo sobre la guerra civil ha contribuido cierta derecha modosita, beata e hipocritona (“guerra entre hermanos” y similares, como si todas las guerra no lo fueran), amoldada a las propagandas de la izquierda (“bando republicano”, lagrimitas de cocodrilo por “las víctimas del terror de ambos bandos”, etc.) La historiografía ligada al PP presenta la guerra como una locura sádica que les dio a algunos de izquierda y de derecha para matarse entre sí y arrastrar al resto del país. En comparación, la versión de izquierda como rebelión de reaccionarios o fascistas contra demócratas progresistas, aun siendo una patraña, tiene al menos coherencia intelectual.
7. En mi libro Galería de charlatanes dedico entradas a historiadores básicamente de derecha como Pedro Jota, Pedro Corral, Fusi, Beevor, Cervera Gil, Tusell, Moradiellos, Townson, César Vidal, O. Alzaga o Vilches. Desde el punto de vista intelectual son más incoherentes y embrollones que los de izquierda.
8. La cuestión del terror ha sido una de las más utilizadas para encubrir el carácter de la guerra. ¿Hubo terror en los dos bandos? Sí, como en todas las guerras. Pero con diferencias. En el que defendía la continuidad de España fue de venganza por las violencias, ilegalidades y crímenes sufridos desde comienzos de la república (“quema de conventos”). En el que se proponía destruir España fue un terror de exterminio “de clase”, más cruel y que además se ejerció entre sus propios partidos.
9. Por ello, el 1 de abril fue motivo de tristeza especialmente para los miles de torturadores chekistas y otros, inducidos por unos jefes del frente popular que se desentendieron de ellos y solo se preocuparon de huir arramblando con todos los bienes que pudieron saquear. Unos 15.000 de aquellos asesinos fueron juzgados y ejecutados en la posguerra. Quienes intentan imponer por ley que se les considere “víctimas” (si lo fueron, fue de sus dirigentes) se identifican con sus sus crímenes.
10. Me pregunta un lector: “Usted ha explicado por qué el frente popular perdió la guerra pero ¿por qué ganaron los nacionales pese a partir en absoluta inferioridad de medios?”. Una guerra no la deciden los medios sino la calidad de la conducción político-militar, que permite sacarles el mejor partido. Y los nacionales tuvieron la suerte de contar con un militar y estadista excepcional como Franco. Opino que, en general, Franco estaba muy por encima no solo de los contrarios, sino también de los suyos en visión política y militar. Sin él, lo más probable es que los nacionales hubieran perdido la guerra en pocas semanas, porque en general eran harto mediocres. A menudo los analistas olvidan la cuestión de la calidad de los jefes.
11. Una de las historietas más cómicas y reveladoras del nivel de la historiografía de izquierda (y de bastante de la derecha) sostiene que Franco era un inepto. Sin comentarios.